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Declaración del Dr. Manmohan Singh, Primer Ministro de India en la Cumbre de Jefes de Estado y Gobierno del G-20 sobre los Mercados Financieros y la Economía Mundial.

Washington, 15 de Noviembre, 2008

Nos estamos reuniendo en un momento de dificultad excepcional para la economía global. La crisis financiera, que hace un año parecía estar localizada en una parte del sistema financiero en los Estados Unidos ha explotado convertida en una crisis del sistema, extendiéndose a través de los mercados financieros altamente conectados de los países industrializados, y ha tenido sus efectos sobre los otros mercados también.

La crisis ha obstruido los canales de crédito normales, desencadenando un colapso a escala mundial en las bolsas de todo el mundo. La economía real está claramente afectada. Se esperaba que los países industrializados disminuyeran su crecimiento en el año 2008. Ahora se espera que estén en recesión en la segunda parte del año y hay poca esperanza de una pronta recuperación. Muchos han anunciado su crisis más seria desde la Gran Depresión.

Los países de mercado emergente no han sido la causa de esta crisis, pero están entre sus víctimas más afectadas. La recesión golpeará el rendimiento de la exportación de los países en vías de desarrollo y la obstrucción de crédito, combinado con la elevada percepción del riesgo, lo que conducirá a flujos de capital más bajo y niveles reducidos de inversión directa extranjera. El efecto combinado supondrá la disminución del crecimiento económico en los países en vías de desarrollo.

India espera este impacto negativo. Después de haber crecido casi hasta el 9% cada año durante cuatro años, se espera que nuestra tase de crecimiento disminuirá hasta el 7 o 7.5% en el presente año financiero. El ritmo de crecimiento para el próximo año dependerá en parte de cuánto dure la recesión global y de lo rápido que el flujo de capitales vuelva a la normalidad. Buena parte del crecimiento de la India es impulsado internamente y yo espero que podamos mantener el ritmo de crecimiento durante los próximos años, pero muchos países en vías de desarrollo sufrirán mucho más.

Una ralentización del crecimiento en los países en vías de desarrollo empujará a millones de personas de nuevo a la pobreza, con sus efectos adversos en la nutrición, en la salud y en los niveles de educación. No hay impactos transitorios, sino que impactará a toda una generación. Si queremos impedir el retroceso y asegurar que los Objetivos de Desarrollo del Milenio (Millennium Development Goals) se alcancen, necesitamos asegurar que el crecimiento en las economías en desarrollo no se verá afectado. Como la crisis es global, la respuesta ha de ser coordinada globalmente y esta Cumbre es, por lo tanto, oportuna. En nuestras discusiones, necesitamos disntinguir entre la prioridad inmediata, que debe ser poner la crisis bajo control lo antes posible con el menor efecto adverso sobre los países en vías de desarrollo, y el objetivo a medio plazo será reforzar la arquitectura financiera global para prevenir crisis similares en el futuro. Voy a comentar brevemente estos dos aspectos.

En cuanto a nuestra prioridad inmediata, reconozco que ya han sido tomadas un buen número de medidas por algunos países con el fin de inyectar liquidez en el sistema financiero, se han recapitalizado bancos y otras instituciones. Algunos países han introducido un número de medidas innovadoras, incluso poco ortodoxas para restaurar la confianza de forma que el sistema financiero pudiera comenzar a funcionar de nuevo. Estas medidas han tenido algunos efectos, pero la crisis está lejos de superarse. Los canales de crédito permanecen obstruidos y los signos de peligro en la economía real sugieren que deben ser tomadas medidas adicionales.

Debe ser considerado si la emergencia de tendencias recesionistas exige algunos estímulos fiscales. Un estímulo fiscal coordinado por los países que están en posición para hacerlo ayudaría a mitigar la severidad y la duración de la recesión. Esto enviaría una fuerte señal a los inversores de todo el mundo. Esto podría ser interpretado como arriesgado en algunas situaciones, pero si estamos al borde de la peor recesión desde la Gran Depresión, el riesgo debe valer la pena. Por lo tanto, deberíamos tomar todas las medidas posibles a nivel nacional para complementar cualquier estímulo de índole internacional.

La comunidad internacional necesita tener en cuenta iniciativas especiales para contrarrestar la reducción de los flujos de capital hacia los países en vías de desarrollo que es casi seguro que suceda en los dos próximos años. Es bienvenida la iniciativa del Fondo Monetario Internacional por establecer una nueva inyección de liquidez. No obstante, debemos también considerar si el Fondo Monetario Internacional esta debidamente fundamentado para la labor a la que él se enfrenta a la hora de dirigir esta crisis global. Mirando hacia el futuro debemos planificar posibles exigencias adicionales para el Fondo Monetario Internacional si se declara una recesión global. Esto sugiere que nosotros podemos activar un proceso de reposición de los recursos del Fondo Monetario Internacional.

Una alternativa para el Fondo Monetario Internacional como un recurso de liquidez rápida es el establecimiento de medidas de canje a corto plazo. La existencia de dichas medidas reduce la carga del Fondo Monetario Internacional y añadirán confianza al sistema. Los países en posición de hacer esto deberían considerar la posibilidad de ampliar esas medidas.

Las condiciones de la depresión en la economía global es probable que produzcan un vuelco en la inversión privada en los países en vías de desarrollo y que empeoren las tendencias recesionistas. Es necesario tomar medidas para contrarrestar este fenómeno. La ampliación de la inversión en infraestructura por parte del sector público -y también del sector privado si es posible- es un mecanismo contra-cíclico ideal. Tiene un efecto inmediato para la estimulación de la demanda contra-cíclica y un efecto a largo plazo ya que estimula las condiciones de un pronto retorno al crecimiento más rápido. La inversión en infraestructuras es hoy quizá la mejor señal para revitalizar la inversión privada en el futuro, incluyendo la inversión directa extranjera.

Esto requiere nuevas e innovadoras formas para resolver los problemas financieros que restringirán la inversión en infraestructuras. El Banco mundial, los bancos de desarrollo regional y los gobiernos nacionales necesitan tener en cuenta medidas como proveer crédito adicional para los proyectos de infraestructuras, promover nuevos instrumentos para la financiación de infraestructuras y proveer capital y liquidez a las instituciones bancarias para que estas presten ayudas a los proyectos de infraestructuras que se están llevando a cabo. El Banco Mundial / Corporación Financiera Internacional y los Bancos para el Desarrollo Regional deberían aspirar a alcanzar una suma de $50 billones por año para apoyar el desarrollo de las infraestructuras tanto en sectores públicos como privados. Esta ventana se cerraría una vez que se retorne a la normalidad en el flujo del capital global.

Los países industrializados pueden también ayudar a revitalizar el flujo comercial en los países en vías de desarrollo ampliando la escala de crédito financiero para la exportación disponible en estos países. Sabemos que hay una caída temporal del mercado en esta área con percepciones de elevado riesgo que disuaden los flujos privados. Hay una necesidad de colaborar para superar el fallo del mercado. Un colapso del comercio es la última cosa que se quiere en esta crisis por todas sus implicaciones para el crecimiento y el empleo. La acción gubernamental concertada para aumentar la financiación mediante créditos a la exportación ayudarían a mantener el apoyo al crecimiento en los países en vías de desarrollo que es crucial para conseguir el alivio de la pobreza y los objetivos del empleo.

Nuestro deseo de tomar medidas específicas para ayudar a los países en vías de desarrollo en este periodo de excepcional dificultad supondrá una dura prueba de nuestro liderazgo colectivo. Muchos países en vías de desarrollo han hecho un esfuerzo intenso para implementar reformas económicas con las que tratar de superar los retos de un mundo cada vez más abierto y globalizado. Esto ha requerido frecuentemente llevar a cabo políticas que han hecho que surgieran miedos e incertidumbres nacionales. Hemos perseverado en este proceso y hemos sacado beneficio de él. La transformación económica en la mayor parte de los países en vías de desarrollo ha hecho progresos. En este proceso, las actitudes hacia la globalización han empezado a cambiar y la gente de todo el mundo llega a comprender los enormes beneficios que pueden derivar de una integración económica global. Sería una pena si este apoyo creciente a políticas abiertas en el mundo en vías de desarrollo se ve debilitado a causa de un fracaso para proteger a los países en vías de desarrollo de la recesión que no está en sus planes.

Necesitamos tomar medidas urgentes para fortalecer el sistema de comercio y prevenir cualquier tendencia proteccionista que siempre brota a la superficie en épocas de recesión. Una conclusión satisfactoria de las continuas charlas sobre comercio multilateral revertiría en una mayor confianza en este preciso momento. Queremos trabajar constructivamente con los principales países para alcanzar un resultado equilibrado y de beneficio mutuo.

Nuestra prioridad inmediatasería tratar sobre la crisis que está todavía revelándose, pero nosotros también necesitamos mirar al futuro y ver qué cambios se necesitan en la arquitectura financiera global para evitar que dicha crisis vuelva a surgir de nuevo. Los Ministros de Economía han realizado una labor muy útil a este respecto y hay un considerable consenso en muchas áreas. Yo, por tanto, me limitaré solo a remarcar algunos aspectos.

Estoy de acuerdo con el consenso general de que hay muchos factores detrás de la crisis y la arquitectura económica global para el futuro debe ser diseñara para tratar con todos ellos. Esto incluye la pérdida de mecanismos de regulación y supervisión, apreciación inadecuada, dirección de riesgos sistémicos transparencia inadecuada en las instituciones financieras.

La nueva arquitectura que nosotros diseñemos debe incluir un sistema creíble de vigilancia multilateral que pueda dar señales de emergencia ante los desequilibrios que probablemente tengan efectos sistémicos, y también la puesta en movimiento de un proceso de consulta que puedas producir resultados en términos de coordinación política. En este punto, me gustaría enfatizar la importancia de amplios acercamientos multilaterales hacia nuestras propuestas. Corporaciones como el G-7 no son suficientes para sacar adelante las reclamaciones de hoy en día. Necesitamos asegurar que cualquier nueva arquitectura que diseñemos sea genuinamente multilateral con adecuada representación de aquellos países que reflejen cambios en sus realidades económicas.

El Fondo Monetario Internacional es el organismo lógico para llevar a cabo la labor de vigilancia multilateral de los desequilibrios macro-económicos y de sus relaciones para la estabilidad financiera. No obstante, es importante preguntarnos si sus sistemas y sus procedimientos son los adecuados para llevar a cabo esta labor. A lo largo de los años, el Fondo se ha convertido en marginal ante la tarea de análisis político y consultas sobre desequilibrios macro-económicos y policías relacionadas con los principales países. Esta labor está siendo ahora llevada a cabo en otros foros, aunque sea cuestionable si se está llevando a cabo correctamente. Yo creo que necesitamos una revisión comprensible de los procedimientos del Fondo Monetario Internacional que nos conduzca a ciertas recomendaciones sobre reformas de gobiernos que posibilitarían que el Fondo realizara una tarea de coordinación de la política macro-económica.

Un importante elemento para la reforma a largo plazo es reestructurar la representación a nivel gubernamental del Fondo para reflejar la realidad presente y futura. La reforma de la cuota es la vía normal para efectuar un cambio en el poder de votación, pero esto ha sido discutible, y lo que se ha conseguido de este modo es menos de lo que se necesita en este momento. El Consejo de Gobernadores del Fondo Monetario Internacional tiene que ser explícitamente comisionado para que explore modalidades alternativas para lograr una representación más legítima.

Mirando hacia el futuro, necesitamos también prestar atención a muchos vacíos legales del sistema financiero que han permitido el desarrollo de influencia excesiva y riesgos asociados con ella. Es obvio que necesitamos sistemas mejores en la administración del riesgo y reglamento y supervisión mejores, especialmente en las instituciones que tienen un alcance global y que están tratando con instrumentos financieros que son excesivamente complejos. Los directores de las instituciones oficiales, las agencias de tasación de crédito y los reguladores tienen que hacer mejor su trabajo. La estructura de incentivos en el sistema tiene que ser organizada para conseguir ese objetivo. Nosotros también necesitamos darnos cuenta de si los foros de control que existen son los adecuados y si cubren la gama entera de actividades reglamentarias y de supervisión que se requieren.

Hay aspectos técnicos a los que debemos enfrentarnos en los foros especializados dedicados a la estabilidad financiera, principalmente en el Comité de Basilea de Supervisión Bancaria y en el Foro de Estabilidad Financiera. No obstante, estas dos instituciones necesitan una representación más amplia de la que tienen actualmente. La coordinación internacional en los aspectos de regulación deberían alcanzarse más fácilmente si en los foros principales donde todos estos aspectos se discuten estuvieran mejor representados. Ampliar la base de la representación actual en estos foros es más fácil de conseguir y confío en que esta Cumbre sea una clara señal de lo que vengo diciendo. Por supuesto todo esto daría más confianza a nuestra intención a largo plazo de alcanzar una significativa reforma en el gobierno del sistema financiero global.

Si tenemos en cuenta que esta crisis financiera ha afectado las perspectivas de crecimiento en todo el mundo, necesitamos examinar las estructuras actuales de comercio y las perspectivas del desarrollo financiero para proponer cómo podemos asegurar una estabilidad mayor de estos flujos con la que encarar situaciones difíciles como en la que estamos actualmente. Este aspecto podría ser examinado por el grupo de expertos al que me he referido o también a través de grupos separados que lo estudien cada uno por su cuenta. Su trabajo podría mostrarnos el diseño de los mecanismos internacionales especiales y de los instrumentos para el mantenimiento y mejora de estos flujos en el futuro.

La convocatoria de esta Cumbre ha abierto expectativas en muchos círculos en las que debemos seguir trabajando para producir un nuevo Bretton Woods II. El mundo ha cambiado lo suficiente como para necesitar una nueva arquitectura, pero esto sólo se puede hacer con la base de una mejor preparación y consulta. No obstante debemos señalar que somos sinceros al querer iniciar un proceso que producirá, con el tiempo, una arquitectura que se adecue mejor a los nuevos retos y vulnerabilidades que debe encarar la economía mundial y que refleja los cambios que han tenido lugar en la estructura económica. Debemos también dar al mundo una señal clara de nuestra resolución de llevar a cabo una acción coordinada específica para manejar la crisis actual que restaure la confianza y que también responda a las necesidades de los países en vías de desarrollo. Necesitamos asegurar que los procesos que ponemos en marcha hoy salvaguardan y promueven el bienestar de las generaciones futuras.